Retos del colectivo LGTB+ para esta nueva década

Mundo LGBT Retos para esta nueva década con Carlos Asensio

Carlos Asensio

 

A pesar de que España es uno de los países del mundo donde el reconocimiento a las personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales está más desarrollado, y donde la aceptación social es más generalizada, sigue existiendo una serie de obstáculos que hacen que no podamos hablar de una completa igualdad.

Lejos en el tiempo quedan ya hitos como la Ley 13/2005, que convirtió a nuestro país en el tercer del mundo en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un gobierno conservador durante siete años y la irrupción del partido de ultraderecha Vox en el panorama político han derivado en un recrudecimiento de los crímenes de odio hacia el colectivo y en la recuperación de un lenguaje y unas formas lgtbfóbicas en la vida española que no se veían desde hace décadas.

Estamos en 2020. Urge acabar con el odio, la desigualdad y el acoso. Es necesario tomar una serie de medidas que permitan la plena inclusión social, política y económica de la población LGTB+. El gobierno de coalición progresista recientemente constituido es una oportunidad incalculable para conseguirlo.

 

Aprobar la Ley LGTB+ pendiente

En 2017, Unidas Podemos registró en el Congreso de los Diputados una proposición de Ley de Igualdad LGTB+, impulsada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

Esta nueva normativa, que supondría una unificación de las leyes autonómicas y que incluye medidas relativas a la educación, la discriminación y los delitos de odio, el acoso escolar, los derechos trans o la memoria histórica, sigue atascada en la Comisión de Igualdad tras más de dos años. Todo hace creer que será esta legislatura en la que saldrá adelante, ya que cuenta con el compromiso público del Gobierno, Unidas Podemos y casi todos los partidos políticos, excepto PP y Vox.

Esta proposición de ley cuenta, además, con un amplio respaldo social, como quedó patente en la campaña que puso en movimiento el activista Rubén Serrano, que recogió más de 90.000 firmas en Change.org.

 

Despatologización trans

El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó por fin la transexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, dando respuesta a una reivindicación histórica del colectivo. La transexualidad es ahora considerada una condición y no una enfermedad. A pesar de este enorme avance a nivel mundial, este hito no ha tenido su contrapartida legal en España: la Ley 3/2007, que regula el cambio registral de nombre y género, sigue exigiendo un diagnóstico psiquiátrico de disforia o trastorno de identidad de género. 

Además, la transexualidad en España tiene un trato diferente según la comunidad autónoma en la que se resida: en algunas como Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana o País Vasco ya no existe el requisito del diagnóstico de disforia para acceder al cambio legal de nombre y género. Con la nueva Ley LGTB+ se espera homogeneizar esto e implantar de forma definitiva la despatologización y la libre autodeterminación de género.

 

Acabar con los delitos de odio hacia el colectivo LGTB+

En los últimos años se ha observado un aumento de las agresiones y delitos hacia el colectivo LGTB+, tal y como atestiguan instituciones como el Observatorio Redes contra el Odio de la FELGTB, el Observatori Contra l’Homofòbia (OCH) catalán o el Observatorio madrileño contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia.

Este repunte de las agresiones, impulsado en parte por la institucionalización de la LGTBfobia en la vida pública de la mano de partidos como Vox, requiere actuaciones directas y especializadas: es imprescindible más educación, acompañada de una formación específica en materia LGTB+ para los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y el personal judicial, que les permita categorizar estas agresiones como delitos de odio y sancionarlos en consecuencia.

 

Luchar contra el acoso escolar LGTBfóbico

Dentro de las múltiples causas del bullying o acoso infantil, la pertenencia al colectivo LGTB+ es una de las más frecuentes, tal y como indican informes regionales de entidades como la FELGTB o el colectivo Somos. Este tipo específico de acoso escolar, que comprende desde las burlas y el maltrato físico hasta el ciberacoso, ha hecho que el riesgo de suicidio entre adolescentes LGTB+ sea ya tres veces superior al del resto. En nuestra memoria permanecen aún pérdidas tan tristes y lamentables como la de Ekai, adolescente trans que se suicidó en Ondarroa en 2018.

Algunas herramientas y acciones imprescindibles para erradicar este problema: la impartición de talleres y jornadas sobre diversidad afectivo-sexual y de género en las escuelas, la formación del profesorado en materia LGTB+ o la instauración de protocolos específicos contra el acoso LGTBfóbico. La nueva Ley LGTB+ en trámite pretende abordar de forma integral este tema.

 

Estrechar lazos con el feminismo

El feminismo y el activismo LGTB+, como movimientos con un mismo enemigo (el cisheteropatriarcado), no siempre han estado lo unidos que deberían. Aunar esfuerzos para avanzar en paralelo con las luchas de cada colectivo tiene que convertirse en esta nueva década en máxima prioridad. La lucha conjunta es indispensable para lograr avances sociales y políticos.

Este estrechamiento de vínculos pasa por integrar en el seno de ambos movimientos posturas y comportamientos estrictamente anti machistas y anti homofóbicos: desde el colectivo LGTB+, por ejemplo, dejando de considerar la gestación subrogada como un método legítimo de paternidad; desde el feminismo, aceptando a las mujeres trans de forma plena dentro del movimiento.

No podemos permitirnos la separación, confrontación y la atomización de nuestras luchas. Nos encontramos en un momento histórico en el que los avances sociales que tanto han costado conseguir peligran por la aparición de grupos ultraderechistas de corte homófobo, machista y xenófobo. Permaneciendo unidos podremos hacer frente con fuerzas al verdadero enemigo.

Generalizar el uso de la PrEP para frenar la incidencia del VIH. 

Aunque los niveles de transmisión del VIH han descendido mucho en las últimas décadas, y los antirretrovirales han mejorado enormemente la calidad de vida de las personas que conviven con el virus, en España también se ha experimentado una cierta relajación en cuanto al uso de medidas de prevención de la enfermedad. Esto ha se ha traducido en un leve repunte en el registro de nuevos casos de sida y otras ITS como la sífilis o la hepatitis A.

Entre las medidas que pueden ayudar a frenar este repunte se encuentra la PrEP (profilaxis pre-exposición), un medicamento que previene de forma efectiva la adquisición del virus y que se usa con éxito desde hace años en países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Bélgica. En España este medicamento apenas lleva unos meses en distribución y todavía tiene múltiples escollos que superar: la enorme desinformación en torno a su uso y prescripción, la homofobia hacia las personas que la toman o las limitaciones impuestas por el Ministerio de Sanidad español, que solo financia su suministro a una serie de “grupos de riesgo” que cumplan una serie de requisitos.

Sobre el autor

Carlos Asensio

(Mallorca, 1986) es licenciado en Sociología y Ciencias Políticas, además de experto en feminismo y en diversidad sexual.
Como escritor ha publicado los poemarios Arder o quemar (Maclein y Parker, 2019) y Dejar de ser (Chiado, 2017), y su poesía también ha aparecido en varias revistas literarias como Maremágnum, Zéjel, OcultaLit o Triadæ Magazine.
En 2018 cofundó la editorial Circo de Extravíos, cuyo primer volumen es la antología de poesía ilustrada Amores líquidos (2019). Carlos colabora con medios como El Asombrario, Diario16, 20 Minutos u OcultaLit.

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